NO HAY TIEMPO NI PA’ CAGAR, HULIO

RESEÑA: ‘NO TENGO TIEMPO. GEOGRAFÍAS DE LA PRECARIEDAD’ DE JORGE MORUNO.

Para quienes no conozcan al autor de este libro, creo que no hay mejor manera de presentarle que parafraseando a Íñigo Errejón –sí, me permitiré esa licencia-cuándo dice que, Jorge Moruno es un militante de mente inquieta y curiosa, intelectual con sangre y guerrero postfordista que ha ido forjando categorías y formas particulares de acercarse a los problemas a partir de dos preocupaciones: la de conectar la vida cotidiana con la reflexión teórica y la de afiliar los instrumentos analíticos para sustituir toda nostalgia del ayer por voluntad de victoria hoy.

Estas dos preocupaciones las vemos de forma muy clara en su segundo libro “No tengo tiempo. Geografías de la precariedad”. Un libro imprescindible que, huyendo de las formas académicas, nos plantea una contradicción imprescindible de pensar como punto de partida para las transformaciones que se vienen: ¿cómo ganar el tiempo que no tenemos pero que abunda como nunca antes?  O, dicho de otra forma, ¿cómo hacer que la vida y el trabajo empiecen a conciliarse, en vez de integrarse?

Así pues, salta a la vista que el punto de partida es claramente gramsciano. Pues como nos decía el sardo, “el tiempo es lo más importante: es un simple sinónimo de la vida misma”. Algo que Moruno nos aclara aún más en la primera página cuando afirma que, “el tiempo es la cualidad que caracteriza por igual a la política y la economía: sin tiempo no puedes decidir, sin decidir no puedes tener tiempo. Sin tiempo se es nada”. De esta forma, a lo largo de ciento veinte páginas, Moruno nos presenta sus “reflexiones veloces” sobre cómo el tiempo ordena nuestra vida dentro de la sociedad, y a la vez, esta sociedad es ordenada por cómo se vive el tiempo.

Ya en el primer capítulo, el autor evidencia que el triunfo de la ideología neoliberal se explica en la medida en que “su presencia sea su ausencia”. En el momento en que cedimos nuestro espacio público (y privado) a la intromisión constante de la publicidad, cedimos también de manera implícita todo nuestro tiempo como materia susceptible de ser tratada desde la óptica del mercado. Esto es, nuestro tiempo pasa a ser productivo o improductivo. Lo que se ha traducido en vivir la servidumbre como libertad, pues como afirma el autor, “un hacedor o doer se convierte en el modelo que emular si se quiere conseguir el éxito, éxito que –paradójicamente- apela al anhelo por dejar atrás la condición de trabajador, pero trabajando mucho para conseguirlo.”  Y es en este terreno de juego en el que, las fuerzas transformadoras tienen que operar para conseguir una redistribución del tiempo y de los recursos. Pues como decía Marx, toda economía finalmente se reduce a una economía del tiempo.

Cuando vemos que cada vez hay menos gente que trabaja, pero al mismo tiempo, los que trabajan cada vez trabajan más (tiempo), es obvio que algo no va bien. Esto lo vemos cuándo oímos a políticos reclamar que las tiendas abran hasta más tarde para que la gente tenga más tiempo de ir a comprar, y, a la opinión pública (o publicada) mayoritariamente le parece bien. Aquí se manifiestan dos hechos, primero, se acepta que durante su tiempo libre los trabajadores solo sean vistos como consumidores potenciales, es decir, su tiempo libre puesto a disposición del mercado y de ser considerado productivo, ya que el tiempo que dedicamos a actividades que no impliquen ninguna actividad económica es visto como improductivo, lo que significa que, una persona que cuida de su abuelo es improductiva; la misma persona, si trabaja en un geriátrico es considerada productiva. De lo que se desprende que el tiempo libre no es visto como algo útil para aportar valores inmateriales a nuestra sociedad, sino que es visto solamente cómo materia con la que crear riqueza, para maximizar beneficios, siendo útil para el desarrollo de la vida humana solo de forma marginal y secundaria. Y el segundo hecho, es que esta sociedad que tiene que estar continuamente disponible, continuamente en movimiento, continuamente siendo productivo/a, nos lleva a vivir en lo que Jorge Moruno etiqueta como “sociedad dopada”. Creo que esto se ejemplifica perfectamente en el anuncio de Dulcolaxo, un medicamento para el estreñimiento que se presenta como el remedio que te ayuda a “programar” tus deposiciones para que el incordio de ir al baño no interrumpa tu tiempo productivo. Dicho de forma vulgar, no tenemos tiempo ni para cagar.

Así pues, en la primera parte del libro, se hace patente que la extensión de la precariedad como condición existencial y la aparición de condiciones de servidumbre y de formas de explotación viene dado, en parte, por la economía de las plataformas digitales (Deliveroo, Amazon, Uber, Wallapop…) y parapetado ideológicamente con el coaching, el mindfullness o el discurso del emprendedor, que, en palabras de Rofrigo Amirola, “conquistan incluso el propio yo de los sujetos”. Resumiendo, pues, en esta primera parte, vemos cómo el neoliberalismo no es solo un sistema de dominación, sino una forma de vida real, que adapta a los individuos, y los hace más resistentes al sufrimiento, porque como decíamos más arriba, la victoria del neoliberalismo está en que “su presencia sea su ausencia”. Porque en lo que realmente se basa la economía de estas plataformas digitales es en que “se hace de la necesidad virtud, se trata de buscar soluciones a realidades infames, pero nunca se cuestiona lo infame que es la realidad”.

Es hacia la segunda parte que Moruno nos propone como repensar este sistema económico-ideológico-social-temporal que algunos autores han bautizado cómo ‘la economía del absurdo’. Lo hace des del feminismo, afirmando que es de los pocos movimientos que tiene la capacidad no solamente de poner en el ojo del huracán demandas puntuales, sino que es capaz de “modificar el orden de las razones”. Es decir, que va hasta las causas profundas de los problemas. Esa forma de ahondar en las causas (¿por qué no se valoran una serie de trabajos y sí otros?, ¿por qué hay brecha salarial?) tiene la posibilidad de alterar la forma de relacionarnos. Por otro lado, Jorge Moruno también reflexiona des del ecologismo, como óptica des de la que criticar la sociedad para cambiarla, no simplemente como un paquete de valores que se incorpora a la sociedad para simplemente mejorarla. Por ejemplo, en el momento en que los supermercados crean sus propias secciones de productos ecológicos o bio, incorporan nuevos valores que simplemente se incorporan (se suman) para mejorar, pero a la vez implícitamente, están asumiendo que todos los demás productos que comercializan son de una calidad ínfima, y el propio consumidor también lo asume y lo acepta.

Pero por encima de esto, lo que nos propone en el libro Jorge Moruno, lo hace siempre pensando en cómo transformar la lógica de la primacía de la competencia por la de la primacía de la cooperación. Lo que nos sugiere como puerta de salida es directamente negar esa máxima según la cual solo se es ciudadano si se tiene un empleo. Porque tener un trabajo ya no te garantiza tener una vida digna. Entonces, la conclusión se presenta obvia: hay que elevar el nivel de vida de la sociedad, para que muchos de estos negocios dejen de existir, pues desaparecerán en el momento en que la gente no se vea obligada a tener que consumirlos.

Me da la sensación de que, de alguna forma, su intensa actividad como twittero lleva a Jorge Moruno a construir su discurso a partir de frases cortas, mordaces y fácilmente comprensibles, que crean imágenes mentales muy impactantes en el lector. Me quedo –por cercanía seguramente-, con el párrafo en el que utiliza la Zona Hermética –una antigua zona industrial de la periferia de Sabadell, que a partir de los 90’s empezó a convertirse en un complejo de discotecas- para ejemplificar que los espacios en los que se estructuraba el trabajo se han diluido, y cada vez son más complicados de ubicar y situar.

Finalmente, me gustaría decir que, aunque el tono de crítica inclemente que tiene el libro, pueda llevar a pensar que tiene una connotación pesimista, es todo lo contrario. Pues como afirmaba el propio autor en una reciente entrevista: “siempre se suele calificar de pesimistas a aquellos que criticamos el statu quo, pero en realidad somos profundamente optimistas, porque no nos resignamos a pensar que el mundo tiene que ser de esta manera. Los autollamados optimistas, que nunca ponen en cuestión el porqué de las cosas y solo se preguntan cómo me puedo adaptar a ellas, son conformistas que es algo muy distinto”.

 

REFERENCIAS:

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EL PADRINO: ¿UN PRÍNCIPE DEL s.XX?

A partir de la comparación entre El Príncipe de Maquiavelo y la saga cinematográfica de El Padrino de Francis Ford Coppola y Mario Puzo, pretendo demostrar que la trama de las películas posee elementos que se pueden relacionar con algunos de los postulados planteados por Maquiavelo. De hecho, la relación me parece tan evidente que me aventuro a afirmar que el personaje interpretado por Marlon Brando y Al Pacino es un Príncipe del siglo XX. Como la intención de este texto no es la de resumir el contenido de la película, haré pocas referencias a toda la trama argumental, ya que al tratarse de un clásico del cine se supone que todo el mundo, más o menos, tiene alguna referencia. Además, se hablará prácticamente sin distinción de las tres partes de la trilogía cinematográfica.

Así pues, vayamos al grano. En gran medida, El Padrino es la aplicación práctica de las teorías de Maquiavelo. Si analizamos, parte por parte, la política que siguieron los Corleone para conseguir el poder y mantenerlo, nos daremos cuenta de sus estrategias maquiavélicas. El Padrino, el jefe de la familia (Vito Corleone en la primera parte y luego su hijo Michael en la segunda y tercera), representa al príncipe de Maquiavelo. Él encarna todas las características de lo que tenía que ser un príncipe, porque tiene un poder absoluto y jerárquico, es calmado e imperturbable, sus decisiones no tienen en cuenta la moral y la ética, además, sus actos para mantener el poder son inmensamente pragmáticos y no le importan los métodos que se utilicen para ser eficaz.

Por lo tanto, en este caso, el principado de los Corleone es la Familia, y el Príncipe es el Don. Es decir, la familia está por encima de todo, el bien del Estado (o la familia) no se subordina al bien del individuo, y su fin se sitúa absolutamente por encima de todos los fines particulares por más sublimes que se consideren. Y por eso, al final de la segunda parte de la película Michael ordena asesinar a su hermano mayor Fredo, debido a que éste lo traiciona participando en un complot en su contra. Esta cruel decisión de matar a miembros de su propio clan, la toma paradójicamente, para defender a la familia Corleone debido a que Fredo pone en peligro su estabilidad. Y está claro que aquí Michael sigue a Maquiavelo cuándo nos dice que “cuando se trata de tomar una resolución de la que dependa por entero la salud del Estado, nadie debe detenerse en consideraciones sobre lo piadoso o lo cruel, lo que puede ser plausible o ignominioso. Omítase todo esto y tómese resueltamente aquel partido que salve al estado”. Porque, de hecho, la familia es el cuerpo institucional que aglutina el poder, y por eso, no puede escapársele ninguna información acerca de los actos que se realizarán para alcanzar un objetivo. Y puesto que, los enemigos lo son en tanto que repercuten negativamente en el cumplimiento de los objetivos trazados, nunca deben ser vistos como seres despreciables a los que hay que atacar indiscriminadamente. Maquiavelo sugería que los enemigos son al mismo tiempo la oportunidad para conocer la otra concepción del asunto y se hace imprescindible tenerlos en una condición de observación cercana para dilucidar sus estrategias, para luego neutralizarlas o aniquilarlas. Y en este sentido Vito Corleone le dice a su hijo: “intenta pensar siempre como piensan los que te rodean, con esa base todo es posible”. Por otro lado, además, es importante que el gobernante no tenga a nadie con un poder equivalente al suyo, ni dentro ni fuera de la familia (o el principado). Sony (el primogénito de Don Vito) no tuvo problemas internos, pues durante su “reinado”, Michael estaba exiliado en Sicilia, y Fredo no era una amenaza. Pero sí que los tuvo con las otras familias de igual poder. Y su imprudencia hizo que le mataran, error que no cometería Michael, que derrotó a todos sus adversarios, siguiendo la máxima maquiaveliana de que “nunca debe permitirse un desorden para evitar una guerra, porque en realidad no se la evita, sino que se aplaza el conflicto con desventaja propia”.

Siguiendo con este hilo, hay que remarcar que el principado de los Corleone es hereditario igual que en las monarquías, ya que, “la monarquía es cause necesario para construir nación” expresaba Maquiavelo, que creía que esta forma de gobierno era el medio ideal para la conservación del poder. Y también por este motivo, la mano derecha de Don Vito es su hijo, sea este propio o adoptado, el mayor o el menor, lo que importa es la pedagogía del poder, pues los hijos deben ir aprendiendo de él. Es el león enseñando al cachorro a extender sus garras y dar los mejores zarpazos. Para esto el Padrino aprovecha cada oportunidad para instruir a sus hijos, a sus sucesores. El poder no se hereda a cualquiera, debe ser ganado por el más capaz, el más audaz. Puesto que la familia debe ser una dinastía que controla el poder y no lo deja escapar. Si bien el poder cambia, se debe procurar que este cambie en su esencia, pero no de manos. En principio el poder de Vito Corleone tenía que pasar a su hijo Sony, aunque acabó en manos de su hijo menor, Michael. Por eso, a Sony le costó tan poco conseguir el poder. El caso de Michael fue diferente, ya que, tomando el mando, se saltaba a su hermano Fredo, y teniéndolo en poca consideración, éste se reveló contra él. Pero el Padrino (al igual que un buen príncipe), sabe cuándo es posible negociar en los mejores términos discursivos, en qué momento la palabra es central. Pero también sabe cuándo esto es imposible. En ese momento, hay que abandonar las palabras para pasar a las armas, al momento donde se ejerce la violencia en su forma más brutal para proteger los intereses de la familia. Y volvemos aquí al Príncipe de Maquiavelo cuando afirma: “Si en la fundación y conservación del estado, la necesidad impone el empleo de la astucia, el fraude, la mentira, la violación de acuerdos, solemnemente pactados, la violencia y el crimen, el gobernante no debe vacilar en recurrir a tales medios, seguro de que el buen fin logrado lo justificará”.

Vayamos ahora al origen del poder de la familia Corleone. Para que Vito Corleone se posicionara en la cumbre del poder tuvo que adueñarse de los controles políticos, sociales y económicos del barrio italiano de Nueva York, a través del asesinato de Don Fanucci, quien tenía las actividades ilícitas del entorno bajo su mando. Parafraseando a Maquiavelo, el inmigrante siciliano tuvo que usurpar un espacio de poder cometiendo todos los actos de crueldad que creyera convenientes para sus fines, en una sola exhibición, a fin de no desgastar mayores esfuerzos y recursos. Así lo hizo Don Corleone: usó la crueldad en una sola ocasión, pero en forma contundente y espectacular. Esto logró que afianzara su poder y viviera seguro, pues había logrado infundir temor y respeto. Por lo tanto, Vito asesinó a Don Fanucci y se apoderó de su posición, pero para hacerlo se sirvió de sus propias armas, pues habría sido imprudente usar las armas de un tercero que estuviera interesado en el principado de Don Fanucci. Y cuando tuvo conquistada su nueva posición, no le fue muy difícil establecerse en ella, pues el pueblo estaba harto de las técnicas de chantaje de su antiguo capo. De esta forma, para conseguir este estado, Vito Corleone tuvo que matar y conquistar el territorio a su antiguo dirigente, pero lo hizo siguiendo las enseñanzas de Maquiavelo, ya que este nos dice: “quien usurpa un Estado debe realizar de una vez todos los actos de crueldad que estime necesarios para lograr su objetivo. De este modo no tendrá que repetirlos y vivirá seguro”. Y, además, al conquistar un nuevo “principado” la forma más recomendada por Maquiavelo es la utilización de fuerzas y armas propias, debiendo dejar como última opción el uso de grupos mercenarios. Al asesinar a Fanucci, Don Vito se posicionó como nuevo jefe sin tener disputa. En cambio, si hubiera ordenado matarlo a sus compañeros, lo más probable es que se hubiera desatado una revuelta de sucesión, derivándose en más muertes y pérdidas. Y de la misma manera, la violencia aplicada fue selectiva, en virtud de que la crueldad referida en las enseñanzas maquiavélicas sólo iba a usarse cuando en verdad fuera necesario, es decir, como último recurso, porque la violencia no era un fin, sino un medio para alcanzar poder, riqueza y status.

Una vez que Vito ya tiene consolidado su campo de poder, analizaremos la estructura que le dio a éste: en primer lugar, y como buen príncipe, siempre se bastó con sus fuerzas, y no se fio de los soldados mercenarios, es decir, de todos los hombres que tenía a sueldo. Y no se equivocó, puesto que en la segunda parte del film es, precisamente, un hombre a sueldo el que lo delata delante del juzgado.

Se puede afirmar pues que la política de Vito era muy diferente que la de su antecesor. Ya que él no pedía impuestos para garantizar protección, sino que inició un sistema de favores, usando la crueldad sólo cuando era necesaria. Es decir, que el Padrino ayuda a los que le piden dinero, a cambio de que estos le devuelvan el favor en un futuro. Con esta técnica, el Padrino consiguió el apoyo de políticos y jueces. Por otro lado, la familia Corleone se dispuso a participar en varios negocios relacionados con el juego y la prostitución. De esta manera, el “imperio” que inició Vito creció rápidamente y al no ser estados lo que él conquistaba, no tuvo problemas con la cultura o la lengua de un territorio determinado. Su único campo de acción era el dinero, y su poder hacía que sus “súbditos” acudieran a él, y no al revés. Por lo que no tuvo problemas para mantener su principado. Podemos decir pues que las técnicas de Don Vito fueron más sofisticadas que las de Don Fanucci, ya que el primero se gana el respeto de la gente a través del sistema de favores, y como dice Maquiavelo “un príncipe sabio ideará la forma para mantener a todos los ciudadanos en situación de dependencia del Estado de forma que confíen en él”.

En la fase de consolidación Don Vito Corleone adoptó la estrategia de rodearse de un equipo leal y emplear sus propios recursos, lo cual está ligado a la recomendación de Maquiavelo de que siempre es mejor la autonomía en el uso de la fuerza. De manera que, Vito, sólo se fiaba de unos pocos hombres de confianza, de quienes escuchaba sus consejos para después meditar una decisión. El papel de consejero (consigliere) lo hacía el hijo adoptivo, Tom Hagen, que, según el juicio de Maquiavelo, desarrollaría bien su papel. Porque Hagen es discreto, mira por el bien de la familia y no por el suyo propio, es listo y un buen estratega, pero no más que el Don. Michael Corleone, al igual que su padre, aplicaba también la enseñanza de Nicolás Maquiavelo de tener al lado a personas leales y eficientes, que no se sintieran con la fuerza suficientes para disputarle el poder. Él concentraba las decisiones, pidiendo consejo a un reducido grupo de personas dignas de su confianza, entre ellos Tom Hagen a quien escuchaba por ser el consejero de la familia, pero nunca lo introdujo en el desarrollo de acciones de poder.

El Padrino al igual que El Príncipe ha de hacerse respetar, evitando hacerse odioso o menospreciable. Ha de ser calculador, y no ha de ser impulsivo. Por ejemplo, cuando muere Sony, Vito Corleone no se venga, es más, decide firmar la paz entre las familias. Porque Vito es calculador y medita antes de actuar, Sony, al contrario, es impulsivo, irreflexivo y demasiado violento. Por eso, el enemigo no lo teme tanto como a su padre. Prueba de ello, es la emboscada en la que lo matan. Michael, por su parte, no es impulsivo, ni usa la violencia sin una justificación, pero es más tajante y cruel que su padre. Ya que, a diferencia de su padre, no perdona la traición, y se venga de los que le han amenazado. Michael es calculador, un buen estratega y, posiblemente, su forma de gobernar es la que más se adhiere a los consejos de Maquiavelo, teniendo en cuenta que como nuevo “soberano” puso en marcha una estrategia para ser verdaderamente temido por sus decisiones. Puede parecer que estoy retratando a un déspota autoritario, pero no es el caso. El uso de la crueldad no es motivado por arrebatos coléricos, sino que son actuaciones completamente deliberadas y que se hacen para fines concretos. Pues Michael Corleone nunca demostró ser impulsivo como su hermano mayor Sony, pero sí calculador, tajante y cruel en el momento en que fuera necesario. Porque como dijo Maquiavelo “más vale ser temido y cruel que no clemente y amado”. Esto es: el temor es un factor tangible y palpable, ya que proviene de hechos que lo confirman. El miedo deriva de actos premeditados donde se desarrolló violencia (leyes, castigos, muerte o pérdidas materiales). En cambio, el amor es un sentimiento aleatorio y temporal que puede variar de acuerdo a las circunstancias de un ambiente determinado. El ser amado puede llegar a ser detestado u odiado. A diferencia, el que es temido mantiene su supremacía de poder en tanto haga valer sus fortalezas. Por tanto, es preferible ser temido, que amado.

Para concluir, diré que, en un punto difieren Maquiavelo y Vito Corleone, sobre todo en lo referente al respeto incondicional a la palabra dada. El florentino estipuló que, si todos los hombres fueran íntegros, el principio de engaño no sería necesario para quebrantar las promesas otorgadas (“si todos los hombres fueran honestos, este principio no sería válido, pero como son perversos y no mantienen lo que prometen, tampoco uno debe mantenerlo”). En cambio, Vito Corleone defendía como valor inamovible la palabra ofrecida, vista como pacto de caballeros. Esto le retribuyó respeto, sometimiento y ganancias. Pues, manteniendo las promesas, hizo que los otros gobernantes respetaran su persona y temieran su poder. Ésta postura le fue beneficiosa en un principio ya que consiguió el respeto y la confianza de su “pueblo”, pero el ser un hombre de palabra, clemente, que ofrecía una excesiva confianza le perjudicó durante la última etapa de su mandato porqué ya no tenía tanto poder y, por consiguiente, tampoco respeto de las otras familias.

En las películas de la secuela vemos como se compran conciencias, se intimida a personas, se asesina a amigos y a rivales, se compran propiedades con el fin de esconder el dinero sucio… En fin, una serie de procedimientos que para un moralista estarían mal vistos pero que sin embargo, para el Padrino se justifican en tanto que, por medio de estos métodos se mantiene el poder. Esto último para un príncipe maquiavélico es verdaderamente lo fundamental. De hecho, la fascinación que provoca el poder envuelve a la psique y las actividades de la gran mayoría de personas, sobre todo cuando la ideología del sistema de vida hegemónico coloca al individualismo y la competitividad por encima de principios y valores humanistas. Seguramente por eso, el poder no puede quedar huérfano, y como se dice en la película “si no somos nosotros, cualquier otro lo hará”. Parece ser pues, que el Padrino aprendió muy bien las lecciones de Maquiavelo. Tal vez no sea casualidad que los dos hayan nacido en Italia.

DESGRANANDO EL CONCEPTO DE MODA: PERONISMO.CAT

En los últimos meses, a partir de la centralidad mediática que ha tomado el tema de Cataluña, han sido varios los columnistas que han utilizado la expresión peronismo.cat para tratar de explicar el funcionamiento discursivo y orgánico del Procés y de las organizaciones que lo han llevado adelante. Pero lo que no está muy claro es exactamente a que intenta apelar esta comparación, es decir, ¿se refiere al funcionamiento del peronismo en los años 40 y 50, o a los métodos usados por Perón durante su exilio entre 1955 y 1973, o por otro lado hace referencia al funcionamiento del peronismo del siglo XXI organizado sobretodo alrededor de la figura de Néstor y Cristina Kirchner? Además, tampoco queda nítidamente claro si la comparación es peyorativa, ya que, seguramente se le pueden reprochar varias cosas al peronismo, pero lo que no se puede negar es que fue capaz de articular una identidad nacional-popular que todavía hoy pervive.

Así pues, de lo que aquí se trata, es de contextualizar el término de peronismo.cat y tratar de explicar los distintos hilos que unen estas dos experiencias políticas. Si no me equivoco, el primero en acuñar esta expresión fue el periodista Guillem Martínez, sobretodo haciendo referencia a la Assamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural. Pero antes de que él utilizara esta comparación, varias veces había oído esta comparación en algunas conversaciones informales, es decir, con un par de cervezas más de las reglamentarias. Por lo tanto, se hace evidente que a muchos ya les rondaba esa idea por la cabeza antes de que Guillem Martínez la pusiera en negro sobre blanco.

  1. UNA APROXIMACIÓN AL GENERAL PERÓN.

Antes que nada, es necesario un pequeño resumen de la figura de Juan Domingo Perón y el movimiento político que encabezó. El general Perón fue elegido presidente de la República Argentina por primera vez, en 1946. Según Josep Fontana, para llegar al poder utilizó y manipuló a los sindicatos en su beneficio, consiguiendo que los trabajadores se integrasen con “la burguesía nacional” en la estructura vertical del Partido Justicialista, de acuerdo con un programa nacional-popular. En 1955 fue derrocado por las fuerzas armadas, y se inició un período marcado por la alternancia en el poder entre presidentes elegidos y golpes militares, que mayoritariamente iban destinados a excluir al peronismo del poder. En 1973, el régimen militar comandado por Juan Carlos Onganía buscó una salida honrosa a su mala gestión y a la creciente resistencia de la oposición y convocó elecciones democráticas, pero con la prohibición de presentarse para Perón.

Durante estos “años de exclusión” la dirección del peronismo en el interior quedó en manos de los sindicatos, mientras el peronismo se beneficiaba en el imaginario popular de haber coincidido con unos años de prosperidad económica, y sobretodo, de la imagen de la esposa de Perón, Evita, con su discurso populista y sus actuaciones benéficas. Surgió una guerrilla urbana que veía al peronismo como un movimiento revolucionario, los montoneros, que se proclamaban “solados de Perón”[i]. Es importante, en este punto, echar una mirada a los que nos cuenta G.H.Castagnola a propósito de esta etapa: «[…] Así, y aunque su relación con los grupos peronistas guerrilleros estaba envuelta en una ambigüedad política similar a la de su relación con los líderes sindicales peronistas de izquierda, Perón necesitaba respaldar a estas organizaciones para crear las condiciones políticas que aceleraran su regreso. Hacia fines de 1971, Perón estaba en situación de utilizar lo que él denominó “sus dos manos”. Tenía su “mano derecha” situada principalmente en los sindicatos peronistas […]. La “mano izquierda” de Perón estaba representada principalmente por organizaciones de jóvenes de izquierda y lo que denominó “sus fuerzas especiales” (montoneros): que proclamaban su lealtad al conductor y que hacían de su regreso a la Argentina el punto inicial de una transformación revolucionaria del país. El líder exiliado utilizó ambas manos con gran maestría, efectivamente. Entre 1971 y 1972, Perón desplegó todo su talento político de un modo extraordinario».

Las elecciones de 1973 dieron la victoria al representante del peronismo Hugo Cámpora (Cámpora al gobierno y Perón al poder), quien dimitió después de organizar unas nuevas elecciones que permitiesen presentarse al general Perón. En ellas, Juan Domingo Perón obtuvo el 60% de los sufragios, y regresó al país acompañado de su nueva esposa, y de su secretario José López Rega, apodado “el brujo” (quien después de la muerte del general estuvo dos horas intentando resucitarlo). En esta segunda etapa en el poder Perón trató de purgar del partido a elementos izquierdistas, se enfrontó a las juventudes peronistas y a los montoneros, y permitió que comenzase a actuar la triple A (Alianza Anticomunista Argentina), una organización de mercenarios encargada de secuestrar, torturar y asesinar, con total tolerancia policial, a los miembros de la extrema izquierda e incluso de buena parte de la izquierda moderada. En referencia a esta segunda etapa de Perón como presidente de la República es importante el siguiente análisis de Ernesto Laclau: «[…] fue entonces cuando los peligros inherentes al modo como las equivalencias peronistas habían sido construidas, comenzaron a mostrar su potencial mortífero. Una vez en la Argentina, Perón ya no pudo ser un significante vacío: era el presidente de la República y, como tal, debía tomar decisiones y optar entre alternativas. El juego de los años de exilio, por el cual cada grupo interpretaba sus palabras según su propia orientación política, mientras el propio Perón mantenía una prudente distancia de toda interpretación, ya no pudo continuarse una vez Perón estuvo en el poder. No se había internalizado ninguna equivalencia entre los distintos grupos, y lo único que les mantenía dentro del mismo campo político era la identificación con el líder. Pero esto no era suficiente, ya que Perón encarnaba para cada facción principios políticos totalmente incompatibles. Perón intentó durante un tiempo hegemonizar de un modo coherente la totalidad de su movimiento, pero fracasó: el proceso de diferenciación antagónica había ido demasiado lejos».

2. EL USO DE LAS MANOS EN CATALUNYA.

Una vez visto lo que fue Perón y el peronismo (aunque de forma muy resumida), toca intentar entender el concepto de peronismo.cat utilizado, entre otros, por Guillem Martínez y Steven Forti. Por ejemplo, en la jornada previa al 1-O, Martínez escribía lo siguiente: “ANC y Òmnium, es decir, el Govern, es decir, esas asociaciones peronistas que vinculan al Govern con la sociedad -recuerden este invento; llegará a todas partes, me temo-”. Pues bien, aquí tenemos el primer elemento, ANC como un movimiento civil vertical que ofrece una sensación de horizontalidad, pero que en realidad repite consignas gubernamentales, o, dicho de otra forma, la mano derecha de Mas en su momento y la de Puigdemont actualmente (recordemos que, en su momento, la presidenta de ANC fue en la lista de JxSí y se convirtió en presidenta del Parlament, y que el actual presidente de ANC iba de número dos en la lista de JxCat). Andrew Dowling, profesor de Historia catalana y española en la Universidad de Cardiff, justifica esta idea cuando afirma que la ANC es “más que un lobby o un grupo de presión, pero menos que un movimiento social, ya que no tiene planteado ningún cambio de estructura de poder, que es el elemento clave para definir un movimiento social”. Y en el mismo sentido, Enric Ucelay-Da Cal, nos dice que la ANC es un “organismo político que no es una fuerza política, una cosa muy catalana, del mismo modo que la Lliga Regionalista a principios del siglo pasado. Esto permite una transversalidad que es muy difícil de encontrar en el contexto español”.[ii]

En este punto, se nos hace visible otro elemento común, la transversalidad. El origen de esta transversalidad de la ANC, Òmnium y El Procés en general, seguramente lo podamos encontrar, en parte, en el hecho de que aparece como algo novedoso. Es decir, no son los antiguos partidos, ni tienen una ideología muy marcada como la CUP. La ANC es “gente razonable” (o lo que es lo mismo, esa expresión que utilizamos en los últimos años en Catalunya: les tietes de l’ANC) que ofrece un discurso aceptable. Una ideología íntima, que no es formal ni partidista. Guillem Martínez ahonda en esto: “Ofrece mucho ocio, tienes el domingo ocupado. Y, además, te da un sentimiento de vértigo, de pertenecer a una época”. Cualquiera que acuda a una concentración organizada por las asociaciones soberanistas podrá percatarse de esa transversalidad, la mezcla de perfiles es muy amplia y curiosa, des de señores de orden que votaban a Pujol, hasta jóvenes de la izquierda anticapitalista, pasando por un grupo de clases medias que previamente habían estado muy poco politizadas; en Catalunya todos tenemos a algún conocido que nunca había tenido una identidad política muy marcada pero que ahora continuamente da lecciones de cómo defender la causa. Y volvemos aquí al párrafo citado anteriormente de Ernesto Laclau, esto es, aparece una falsa transversalidad construida a partir de cadenas equivalenciales y basada en la identificación con el líder y unos objetivos difusos, pero sin internalizar ninguna equivalencia entre los distintos grupos. Esto es una muestra más de la ceñida cadena de confianza entre Assamblea y Govern en la que las redes sociales, sobre todo Whatsapp, Twitter y Telegram juegan un papel clave. “Todo es comunicación” (la misma crítica que se le hacía al peronismo kirchnerista, lo llaman política pop), apunta Martínez, y añade que “la unión del Govern con la sociedad se ha conseguido vía sentimientos e información”. Martínez considera a la ANC una “comunidad de sentido”, algo completamente distinto a la “comunidad de poder” que representa el PP: “No hay nada igual en Europa. Antes de que naciese Podemos, Íñigo Errejón se planteó montar en España unas juventudes peronistas. No lo consiguió. En Cataluña lo consiguieron. La ANC es una especie de peronismo.cat”.[iii] Pero si observamos con atención, veremos como las asociaciones soberanistas han servido para reconducir las protestas cuándo parecía que estas podían desbordarse y que el Govern podía perder el control. Solo hace falta recordar la jornada del 20 de septiembre, cuando Òmnium y ANC pidieron a la gente que abandonara las protestas y volviera a casa. Algo parecido sucedió durante la aturada de país del 3 de octubre, cuando el colectivo Universitats per la República decidió acampar en el centro de Barcelona como protesta. Una acampada que fue desconvocada cuándo ANC y Òmnium lo pidieron pocas horas después. De la misma forma, fue ANC quien hizo correr la idea de que el hecho de no convocar elecciones por parte de Puigdemont el 26 de octubre era una jugada maestra, y que había que aceptar la convocatoria de elecciones de Rajoy. Gracias principalmente a la ANC, pasamos de hablar de vaga a hablar de aturada, de hablar de desobediencia civil y radicalidad democrática a aceptar sin titubeos la convocatoria de elecciones autonómicas y el juego del parlamentarismo, en definitiva, hemos pasado de estar hablando sobre República y nuevos modelos de país a estar discutiendo sobre fórmulas parlamentarias y nombres para investiduras. Así pues, si todavía no ha habido ningún desborde en El Procés es porque la ANC (y el Govern) no ha querido, ya que este no se ha traducido en nada en su vertiente gubernamental ni en su vertiente popular, salvo en confiar y ser sumiso ante Mas (o Puigdemont, después), el hombre de la pirueta, al que nunca se le retiró la confianza por parte de los ciudadanos. Pero ni Mas, ni más tarde Puigdemont, han protagonizado ninguna ruptura política. Más bien al contrario, las han evitado. Por todo esto, me parece bastante acertado etiquetar a la ANC, Òmnium cultural, Universitats per la República y demás asociaciones laterales a estas, como la mano derecha con la que Mas controló que El Procés no desbordara, y con la que Puigdemont consiguió legitimar su figura y jugar al juego de los años de exilio de Perón, por el cual cada grupo interpretaba sus palabras según su propia orientación política, mientras el propio Perón mantenía una prudente distancia de toda interpretación.

En contraposición a estas, encontramos la mano izquierda, formada principalmente por los grupos con una ideología mucho más marcada o con métodos de actuación más radicales. Es decir, la CUP, los Comités de Defensa de la República (CDR’s), Arran y algunos sectores de ERC, principalmente. Seguramente Mas no supo utilizar esta mano con tanta habilidad, en parte, por su conocido pasado como gobernante, un problema con el que no se encontró Puigdemont. Esto se evidencia cuándo vemos que el partido que más se enfadó con la investidura fallida de Puigdemont (30 de enero) fue la CUP, es decir, se enfadaron porque no se invistió a un candidato de un partido totalmente opuesto al suyo en término ideológicos, en cambio, fueron los mismos que forzaron el “paso al lado” de Mas. Tal vez la ideología ya no importa. Otro de los tantos ejemplos lo encontramos el día en que Pau Llonch (un conocido militante de la CUP) afirmó que su “enemigo de clase” Puigdemont había hecho más para acabar con el masismo que ninguno de los Comuns (que teóricamente son sus aliados de clase)[iv]. O cuando la misma CUP que aprobó los presupuestos de JxSí en el Parlament rechazó los de Colau en el ayuntamiento de Barcelona. Un último ejemplo, también nos devuelve al 30 de enero, cuándo los CDR’s prefirieron proteger las instituciones y al candidato Carles Puigdemont, antes que protagonizar una insurrección y un desborde real, y evidenciaron su creencia de que el regreso a Catalunya del candidato es el punto inicial para una transformación revolucionaria del país -¿os suena esto?-. Vemos aquí pues, como Puigdemont también ha jugado con maestría con su mano izquierda, ya que ningún sector dentro de esta mano ha sido capaz de decir con claridad que no quiera a Puigdemont como candidato -aunque algunos sí lo afirmen en privado-, ya sea por falta de valor, de convicción o por no querer ser el traidor al legítimo. En este punto todavía se hace más evidente que, Puigdemont mantiene una prudente distancia para que cada grupo interprete sus palabras según su propia orientación política. Seguramente, si Puigdemont ha podido mantener esta ambigüedad habiendo gobernado, es porque las capacidades competenciales de su administración son mucho menores que las que atesoraba Perón como presidente, y porque, de hecho, no ha gobernado en realidad. Por otro lado, además, su actuación gubernamental ha quedado en un segundo plano del debate gracias a su inteligencia para desviar la atención con declaraciones controvertidas, tanto en persona como en Twitter (de forma parecida a Trump) y porque, además, la lamentable actuación del Gobierno de Mariano Rajoy se lo ha puesto muy fácil para dejar lejos del foco su ideología y la de la mayoría de sus acompañantes. Es bastante obvio, pero, que, si algún día Puigdemont se convierte en presidente de una supuesta república catalana o de la misma autonomía tendrá que tomar decisiones y elegir entre opciones, y será en ese momento cuándo se ponga de relieve que no se ha internalizado ninguna equivalencia entre los distintos grupos, y lo único que los mantiene dentro del mismo campo político es la identificación con el líder. Pero esto no es suficiente, ya que Puigdemont encarna para cada facción principios políticos totalmente incompatibles. Y es por eso, que Puigdemont tiene cosas que aprender de Perón, ya que, como nos decía Ernesto Laclau, “Perón intentó durante un tiempo hegemonizar de un modo coherente la totalidad de su movimiento, pero fracasó: el proceso de diferenciación antagónica había ido demasiado lejos”. Para acabar con este apartado y solo a modo de apostilla, me gustaría decir que la fórmula que actualmente propone Junqueras para investir a Puigdemont con un cargo simbólico, nos evoca bastante a aquel eslogan que citábamos más arriba de Cámpora al Gobierno y Perón al poder, pero es que, además, también nos recuerda al famoso primer “paso al lado” de Artur Mas.

La diferencia básica que yo encuentro entre la mano derecha y la mano izquierda en Catalunya, está en que la mano derecha es heredera del pujolismo y no puede evitar dar lecciones morales a los demás, idealizar un nacionalismo cursi y no plantear ninguna crítica al sistema económico-social, en cambio, la mano izquierda son los nacionalistas firmes. Es decir, aquellos que tal vez están un poco más desapegados del líder y que además son críticos con el sistema, de hecho, para mí la diferencia se encuentra en que estos son más realistas que los que conforman la mano derecha. Aunque ser más realista no es garantía de nada, te pueden frustrar igualmente.

3. UNIDOS POR LA DIGNIDAD

De todo lo que hemos dicho anteriormente se desprende que, aunque ahora mismo la mano izquierda de Puigdemont tendría la suficiente fuerza como para puentearlo, esto no va a pasar. Y es básicamente porque es imposible situarse fuera del marco comunicacional de “unidos por la dignidad del país” que ha construido Puigdemont con su candidatura legitimista[v]. Por esto, aunque la CUP y ERC tienen fuerza suficiente como para proponer candidatos alternativos no van a hacerlo. Y esto nos está llevando a tener un debate muy amplio sobre cómo debe ser la investidura y las distintas interpretaciones del reglamento, pero sin que en ningún momento nadie cuestione cuál es exactamente el plan de gobierno y las políticas públicas que se quieren llevar a cabo.

Por último y para ir terminando, es obvio que la explicación que aquí se ha dado dista mucho de ser una explicación global del funcionamiento orgánico y discursivo del Procés, pero es que esa tampoco era la intención de este artículo, ya que la intención de la que partía este artículo era simplemente contextualizar, añadir información y ejemplos a un concepto que se está utilizando en varios medios de comunicación. Además, una comparación completa entre los dos fenómenos políticos requeriría un libro completo. Ya que, por ejemplo, el marco (frame) con el que actúan los medios de comunicación de masas, también es un elemento clave, que se ha tenido poco en cuenta aquí. Solo en forma de pequeño apunte, diré que el marco comunicativo del Procés es el de un Govern que defiende la independencia –algo dudoso y no verificable-, y la independencia supone bienestar –algo dudoso también-, por lo que el Procés es la defensa de la democracia. Estar contra el Govern es estar contra la democracia y el bienestar. Es decir, contra El Procés. Y este marco es inapelable en grandes sectores y regiones de Catalunya. Por lo tanto, informar sobre El Procés en términos no épicos, en términos de crítica y verificación, es percibido como un ataque a Catalunya. Es percibido, de hecho, como un ataque desde otro nacionalismo. De esta manera, es un marco exitoso en cuanto es positivo. Porque sitúa al no –el no al Procés, a la democracia, al bienestar- fuera del marco. Supone una lectura crítica de la democracia española, pero una lectura bucólica y épica de la democracia catalana, fabricada con los mismos moldes y materiales que la española. De hecho, ambas emanan de una misma cultura política, aquella en la que es más importante el emisor que el mensaje.

 

4 PELÍCULAS MUY POLÍTICAS QUE NO HABLAN DE POLÍTICOS

4 PELÍCULAS MUY POLÍTICAS QUE NO HABLAN DE POLÍTICOS

Cuándo se habla de cine político se hace referencia habitualmente a tres tipos de películas: a) los biopics sobre políticos o personajes del mundo político; b) películas que recrean un hecho o proceso histórico concreto; y c) películas que critican modelos de sociedad o económicos… Pero cuándo se hace esta identificación tan concreta se olvida que todo el cine es político, aunque algunos films pueden tener más contenido político que otros. Básicamente porque toda historia tiene un punto de vista y pretende llegar a un grupo más o menos específico de espectadores, con lo cual, siempre hay contenido político detrás. Obviamente la diferencia se encuentra en la claridad con la que se expone el contenido político, pero este siempre está presente. En este sentido, hay películas que sin tener un contenido político muy obvio, llevan consigo reflexiones muy profundas sobre el funcionamiento de los individuos o de nuestras sociedades. Así pues, os proponemos cuatro películas que tienen un visionado muy ameno, pero con un contenido que hay que “masticar” durante días, porque para nosotros las buenas películas son las que producen esta sensación.

  1. Paterson de Jim Jarmusch (2016): Paterson es un conductor de autobús en la ciudad de Paterson, Nueva Jersey (ambos comparten nombre). Cada día, Paterson sigue una simple rutina, por el contrario, el mundo de su esposa Laura es siempre cambiante. La película contempla silenciosamente los triunfos y derrotas de sus vidas diarias, recreándose en la poesía que surge en los más pequeños detalles. Ante la desazón a la que invita la oscuridad de nuestro mundo,una película como ‘Paterson’, que observa el mundo desde delicadas coordenadas poéticas, deviene una obra profundamente subversiva, un soplo de esperanza.Contra la cultura del odio, la ternura de despertar abrazado a la mujer amada. Contra el exitismo, la modestia de entender la creación artística como una labor íntima y cotidiana. Contra la ignorancia, una invitación a descubrir las rimas de la realidad, condensadas en los poemas de William Carlos Williams o Rod Padgett, cuyos versos libres marcan la cadencia meditativa de esta maravilla de Jim Jarmusch.
  2. Arrugas de Ignacio Ferreras (2011): Esta es una película de animación, que se centra en un espacio muy habitual en nuestro paisaje urbano pero al que raramente prestamos atención. La historia de Emilio y Miguel, dos ancianos recluidos en un geriátrico que se hacen amigos cuando a Emilio le diagnostican un principio de Alzheimer, es una de esas historias que nos hace reflexionar poniéndonos frente a algunos momentos de absurdidad que se crean en nuestra sociedad actual. Así pues, Arrugas, con bonitos y enternecedores momentos de commedia nos recuerda que todos seremos mayores y que, tal vez, el culto a la juventud que practica nuestra sociedad nos lleva a relegar a los ancianos a la condición de colectivo excluido.
  3. París, Texas de Wim Wenders (1984): Cerca de la frontera mexicana en Texas, un hombre que padece de amnesia aparece en el desierto. Después de caminar varios días se desploma. En el centro de salud donde es ingresado se averigua su nombre, Travis, y que ha estado perdido durante cuatro años. Hasta allí se desplaza su hermano, que había denunciado su desaparición años atrás y lo lleva a su hogar en Los Ángeles. Partiendo de este marco, se desarrolla una historia llena de emociones reprimidas y conversaciones con las miradas y los silencios. Una película que consigue emocionar sin contarnos nunca todo lo que está sucediendo, pero sin más pretensiones que la de contar una historia.
  4. Everyday Rebellion de Arash T. RiahiArman T. Riahi (2015): ¿Qué tienen en común el movimientoOccupy Wall Streetcon los indignados de España o la Primavera Árabe? ¿Hay alguna conexión entre la lucha del movimiento iraní para la democracia y la revuelta de Siria? ¿Cuál es el enlace entre las activistas ucranianas de Femen y una cultura islámica como Egipto? Y por encima de todo esto, ¿qué tienen que ver Serbia y Turquía? Los motivos para protestar de todos ellos son diferentes, pero las tácticas no violentas que utilizan en sus luchas están muy conectadas. También lo están los activistas que comparten estrategias, nuevas ideas y métodos establecidos. Everyday Rebellion es una historia sobre la riqueza de las protestas pacíficas, representadas cada día por gente apasionada en España, Irán, Siria, Ucrania, EEUU, Reino Unido y Serbia.

LITERATURA CON VALOR POLÍTICO

En los últimos tiempos, a partir de mi observación de la realidad cotidiana, me estoy convenciendo (tal vez erróneamente, quien sabe) de que politiza mucho más a las personas una novela en la que podemos extrapolar algunos de sus elementos a nuestras realidades cercanas, que no un ensayo sesudo y profundo sobre, por ejemplo, la cultura política de nuestra nación. De la misma forma, creo que puede producir un debate más interesante y una politización más directa el visionado de, por ejemplo, la película Biutiful que no el visionado de un documental sobre las malas condiciones de las fábricas de Foxconn. Y siguiendo con esta analogía, tiene mucho más contenido político Yung Beef que Los Chikos del Maíz. Asimismo, para mí, es mucho más interesante como crea comunidad Ignatius Farray que no como Facu Díaz se ríe de Eduardo Inda. Por lo tanto, en esto sentido, me propongo hacer un listado de libros, una pequeña lista de recomendaciones literarias (principalmente novelas) que me han llevado a reflexiones más profundas sobre la política, la filosofía o la sociedad que cualquier ensayo de Monedero, Piketty o Naomi Klein…

  1. 13’99€; Frédéric Beigbeder (2001): Se trata de la primera novela de un antiguo creativo publicitario, que después de ser despedido de su agencia decidió escribir este libro (animado por su amigo Michel Houllebecq) en el que básicamente hace un ataque frontal a los cimientos del mundo publicitario. A partir de la recreación de la vida de un joven creativo publicitario triunfador, el autor construye un insolente y cruel alegato contra la manipulación consumista. En palabras de su autor: “es un libro sobre nuestra sociedad, la vuestra, la mía, la que yo mismo contribuí a forjar durante mis años en las agencias de publicidad, la que todos hemos dejado crecer por despecho”.
  2. El ruido del tiempo; Julian Barnes (2016): El 26 de enero de 1936 el todopoderoso Iósif Stalin asiste a una representación de Lady Macbeth de Mtsensk de Dmitri Shostakóvich en el Bolshói de Moscú. Lo hace desde el palco reservado al Gobierno, y oculto tras una cortina. El compositor sabe que está allí y se muestra intranquilo. Dos días después aparece en el Pravda un demoledor editorial que lo acusa de desviacionista y decadente. Un editorial aprobado o acaso escrito de su puño y letra por el propio Stalin. La historia de Shóstakovich y Stalin es un ejemplo desolador de las relaciones entre el arte y el poder, uno de los más grandes compositores del s.XX adaptó su arte a la estética oficial, abjuró de amigos y maestros y se postró ante el dictador para sobrevivir. Julian Barnes, reconstruye la vida de este músico, pero sobre todo aborda las decisiones que tuvo que tomar en unos momentos históricos sombríos, y profundiza en el miedo, en la culpa, en la dificultad de comportarse con honestidad en tiempos de barbarie, y en la difícil supervivencia del arte en esos años.
  3. La conjura de los necios; John Kennedy Toole (1980): Este libro, aparte de ser una novela extraordinaria, tiene una historia muy especial. Y es que su autor lo escribió a principios de los años 60 pero no logró que se editase ni publicase, y creyéndose un escritor frustrado se suicidó en 1969 (con 32 años). Pero su madre, siguió intentando que lo publicaran, hasta que lo consiguió en 1980 en una pequeña editorial universitaria de Louisiana. Sorprendentemente, el libro triunfó en pocos meses, y en 1981 fue coronado con el premio Pulitzer y su autor fue comparado con Cervantes o Dickens, entre otros. Solo por esta historia ya es necesario leer el libro. Pero es que, además, esta gran comedia ambientada en los bajos fondos de Nueva Orleans es tan disparatada e hilarante que se convierte en adictiva. Para mí, el personaje de Ignatius Reilly (el protagonista), es de los más brillantes y bien construidos que he visto nunca. Ignatius es una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso, que vive a los 30 años con su estrafalaria madre, ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra nuestro siglo, tan carente de “teología y geometría” como de “decencia y buen gusto”; un alegato desquiciado contra una sociedad desquiciada.
  4. Las aventuras de Huckleberry Finn; Mark Twain (1884): Una de esas novelas de las que todos hemos oído hablar. Pero en estos días que la corrección política envuelve nuestras sociedades y aparecen propuestas como las de quitar los libros de Twain de algunas bibliotecas por racista, no está de más releer algunas de sus obras para darnos cuenta de que son un retrato de la sociedad estadounidense de su época y que, por lo tanto, si aparecen personajes racistas es porque esa sociedad lo era. De hecho, desde mi punto de vista, el libro es más un alegato contra la esclavitud y la violencia que no una simple historia sobre amistad y libertad. Las aventuras de Huckleberry Finn es una lectura imprescindible a cualquier edad.
  5. Cuentos; Anton P. Chéjov (1894-1903): Hay distintas selecciones de los muchos cuentos que escribió Chéjov, y cualquiera es recomendable, ya que son cuentos que tienen la imprenta de la mejor literatura: están escritos con imaginación, un dominio de la técnica narrativa prodigioso y vencen a la carga de los años y nos llegan imperturbables, llenos de vitalidad. En la mayoría de ellos aparecen historias situadas en su época y en su país, Rusia, con personajes que son capaces de emocionarnos, estremecernos, hacernos reír o llorar. Los Cuentos de Chéjov siempre van a ser una buena forma de acercarse e intentar comprender a la sociedad rusa (sobretodo rural) de la época zarista.
  6. Soldados de la noche; Alan Furst (2010): Bulgaria, 1934. Un joven es asesinado por los fascistas locales. Su hermano, Jristo Stoianev, es reclutado por los servicios secretos soviéticos y enviado a España para luchar en la guerra civil. Avisado de que está a punto de convertirse en una víctima de las purgas de Stalin, huye a París. Así pues, Soldados de la noche recrea de forma magistral el mundo europeo de 1932-1945. Este libro ha sido descrito como “una de las mejores novelas sobre el mundo de la inteligencia soviética… es un triunfo de la imaginación histórica. El insólito talento de Furst para describir lugares y épocas, y para caracterizar a personajes de dudosas intenciones lo eleva por encima del género de espías. Los libros de Furst son como los nocturnos de Chopin: eternos, trascendentes y universales”.
  7. Yo fui Johnny Thunders; Carlos Zanón (2014): A partir de la historia de Francis, un chaval que se fue de su barrio persiguiendo el sueño de ser estrella del rock’n’roll, pero que solo se acercó momentáneamente a tocar con la punta de los dedos una fama tóxica y efímera, y que ahora vuelve a casa de sus padres para buscar un sitio donde caerse muerto. Carlos Zanón nos lleva esta vibrante novela, que traspasada por la poesía de los perdedores, retrata una Barcelona llena de personajes que buscan desesperadamente una oportunidad que les permita ser alguien. Está claro pues, que Zanón no pretende retratar a la Barcelona que retrató Mercè Rodoreda, sino que nos habla de esa Barcelona plebeya por la que también se interesaron Vázquez Montalbán o Juan Marsé.
  8. CeroCeroCero; Roberto Saviano (2013): Este libro no es una novela, aunque algunos de sus fragmentos lo parecen. En este ensayo o divulgación periodística, Roberto Saviano intenta explicarnos cómo la cocaína gobierno el mundo. Y lo hace retratando a varios de los “capos” de la droga más poderosos del mundo, mientras nos cuenta cómo funciona exactamente y con datos reales, el comercio de esta mercancía que se ha convertido en “el oro del siglo XXI”. En palabras del autor, “hay un río que corre bajo las grandes ciudades, un río que nace un Sudamérica, pasa por África y se ramifica hacia todas partes, la Via del Corso, los bulevares parisinos, Times Square, el paseo de la Castellana o las avenidas pekinesas. Mira la cocaína: verás polvo. Mira a través de la cocaína: verás el mundo”. CeroCeroCero es un baño de realidad.
  9. El pensament i l’acció. De Marx a Gramsci en Joan Fuster; F.Archíles, J.Lloret, J.Noguera, G.Pala i A.Rico (2017): Este libro es un pequeño ensayo con un tono muy divulgativo, que trata básicamente de la influencia que tuvo Antonio Gramsci en el intelectual valenciano de Sueca. Además, también explica como la obra de Gramsci llegó a Joan Fuster a partir del cantante Raimon y del interés que le suscitó a Fuster. Por lo tanto, este libro sirve para profundizar en aquello que es obvio, que tanto Fuster como Gramsci han sido dos referentes fundamentales para la izquierda de los Països Catalans. La propuesta nacional del primero y la reformulación del marxismo por parte del segundo marcaron, sin duda, las líneas tácticas y estratégicas de las diferentes culturas políticas de nuestros països.
  10. Fuente Ovejuna; Lope de Vega (1613): Por todos es conocida la frase “¡en Fuente Ovejuna todos a una!”. Pero más allá de conocer la frase y entender su significado, no está de más conocer de primera mano los clásicos de nuestra literatura. En este sentido, estaré eternamente agradecido a dos profesoras de lengua que tuve en el instituto, Eli y María, porque ellas me hicieron darme cuenta de que los clásicos no son interesantes solo por su valor artístico o estético, sino porque siempre podemos extraer algo en dos sentidos: a) para entender mejor la sociedad de la época histórica; y b) para entender mejor la sociedad actual. Y básicamente por eso Fuente Ovejuna es útil, porque nos enseña de dónde venimos. Lope intenta demostrar a partir de su comedia, que la colectividad es depositaria del derecho de resistencia y que, si la jerarquía pierde su legitimidad, la colectividad hace uso de aquél y restablece el orden. Sobre todo por esto, pero también por más cosas, este relato sigue siendo tan actual como entonces, y aunque suene muy tópico, esto es así.recomenacions 2.jpg

VIC, CAPITAL DE LA PARODIA

Hoy he estado en Vic, la capital de Osona, que es una de esas pequeñas ciudades del interior de Catalunya dónde el ayuntamiento siempre ha sido gobernado por CiU (para ser más concretos, hasta 2015 todos los alcaldes democráticos habían sido de Unió). Hay algo que me ha impresionado mucho cuando he pasado por la Plaça Major: hay muchísimos balcones con esteladas, banderas del Sí y carteles de Llibertat Jordis, de hecho, son minoría los balcones dónde no hay nada colgado. Además, hay una pancarta del tamaño de una vela de barco en medio de la plaza que cuelga del edificio del ayuntamiento. También en medio de la plaza, hay una performance continua, que es esa pequeña estructura que representa una celda de cárcel, dónde algunos ciudadanos se meten dentro un par de horas en solidaridad con los Jordis y los exconsellers. Sin querer ahondar mucho en este tema, me parece que esta performance es una estupidez, es decir, es como si, por ejemplo, en solidaridad con la pobreza alimentaria, yo organizo una huelga de hambre de dos horas.

A lo que íbamos, la Plaça Major de Vic. La imagen que había ante mis ojos, me ha recordado a alguna escena de la película Ocho apellidos catalanes, sobretodo esa secuencia en la que todo un pueblo se cubre de esteladas para que la abuela del protagonista siga creyendo que vive en una república catalana, si la habéis visto os podéis hacer una idea de lo que estoy hablando. En ese momento, lo primero que me ha venido a la mente ha sido que, la parodia se ha hecho realidad.

Es muy significativo que mientras que la ordenanza municipal de la ciudad prohíbe cualquier modificación estética de las fachadas (como en muchas ciudades españolas), lo que incluye colgar cosas en los balcones, nadie ha dicho nada al respecto, ni una sola queja. Y aun es más significativo que, en plena campaña electoral, el ayuntamiento no esté respetando las normas de neutralidad de las instituciones públicas.

Todo esto, denota que para ellos no hay nada raro en eso. En otras palabras, para ellos, no hay nada de antidemocrático en el hecho de querer mostrar a todos los visitantes que allí la identidad solo es una, y muy concreta. Seguramente, si hubiera algún pueblo en el que eso pasase en el sentido contrario, esto es, un pueblo que tuviera todos los balcones de su plaza central recubiertos de banderas rojigualdas y con mensajes políticos colgados del ayuntamiento, lo tacharían de fascista. En este sentido, creo que hay ciertos sectores del independentismo (obviamente no todo el independentismo), que solo reprueban algunos comportamientos cuando se producen en las filas contrarias. Hipocresía.

Este tipo de actitudes y comportamientos se han trasladado a la campaña electoral, por ejemplo, el discurso de Puigdemont, de tener que votar por él para decir no al 155, es tramposo, simplista y niega el pluralismo de Cataluña. No como el debate previo a estas elecciones, que estaba lleno de matices, contenido y voluntad de aceptar la diversidad. Asimismo, estos partidos no nos están proponiendo nada más allá del 21D. Hablan mucho de ellos mismos, pero poco de cómo quieren mejorar la vida de la gente y que tipo de políticas públicas quieren aplicar. Como apuntaba algún twittero días atrás, es la primera campaña en la que vemos a los partidos decir tan claramente y sin tapujos que tu voto no servirá para mejorar tu vida, sino solo la suya. En otros términos, si votas ERC, Junqueras saldrá de prisión, y si votas JuntsXCat, Puigdemont podrá volver a España. Todo esto también forma parte de esta hipocresía que hablaba antes, ya que, algunos dirigentes, después de conocer las cárceles y quejarse amargamente, no han propuesto mejoras o denunciado la situación de toda la población penitenciaria, gran parte de la cual es víctima de la marginalidad y la pobreza. Igualmente, durante una campaña electoral los medios públicos están sometidos a un régimen especial, ha sido así siempre y no tiene nada que ver con el 155. Y de la misma manera, ahora los indepes nos dicen que ofrece más garantías un “recuento paralelo” hecho por ellos y sus asociaciones que el de la Junta Electoral. Pero aparte de eso, ninguno está hablando del modelo de país que propone, ya sea antes o después de la independencia. Me da la sensación que el único candidato que tiene claro el modelo de país que quiere es Xavier Domènech, ya que está elaborando propuestas concretas sobre las políticas que quiere llevar a cabo y ha comprendido realmente la pluralidad de la sociedad catalana. Retomando el hilo del principio del artículo, la Plaça Major de Vic, pone de manifiesto que buena parte del movimiento independentista es una reivindicación identitaria y nacionalista, ya que, todo movimiento identitario es etno diferencialismo, lo quiera o no; es siempre una reivindicación de lo excluyente y una visión del mundo como cortijo privado. En este sentido, Joan Subirats decía el otro día en El País que “el error es tratar de imponer una determinada posición a los otros sin entender que la pluralidad de opiniones y de deseos no sólo es algo real y evidente, sino que es también algo que hay que defender y proteger”.

 

Finalmente, me gustaría dejar claro que no creo que todo el independentismo sea esto, es sólo muestra de un sector (que tengo la esperanza de que sea más pequeño de lo que parece), pero igualmente es representativo del ambiente que se vive. También quiero remarcar que, nací y viví mi infancia en Vic, además, mi padre y buena parte de mi familia son naturales de allí y viven allí. Con lo cual, creo que nadie podrá decirme que no comprendo la sociedad de la Catalunya interior.

CUATRO COSAS SOBRE EL 21-D

  1. PRECAMPAÑA

Las diferentes encuestas que fueron apareciendo durante el período previo al inicio (oficial) de la campaña nos mostraban un escenario bastante estable en términos generales, aunque se observaban algunos elementos que indicaban que podía existir cierto movimiento.

Estos movimientos eran perceptibles en las matrices de trasvase de voto que nos ofrecieron tanto el CEO como El Español, y que mostraban coincidencias importantes al respecto de los espacios dónde se está desarrollando la batalla electoral. Se detectaban distintos espacios de frontera donde se podían prever posibilidades de movilidad de electores.

En primer lugar, según los datos, se observaba un espacio de competencia entre la CUP y ERC conformado principalmente por aquellos que votaron a la CUP en 2015 pero que ahora muestran cierta intención de votar a ERC. Este espacio se decantaba claramente del lado de ERC durante esta última legislatura, pero parece que en los últimos meses esta bolsa de votantes está basculando otra vez hacia la CUP. También se observaba cierto movimiento entre PSC y C’s. Este espacio parecía inclinarse por el PSC a raíz del acuerdo entre C’s y PP a nivel estatal. Este trasvase, de hacerse realidad, es el que permitiría a los socialistas incrementar su representación. Esta posible fuga de votos hacia el PSC, Ciudadanos la remediaría con la atracción de votantes que se encuentran en su frontera con el PP, de hecho, ahí sigue encontrando su mayor fuente de nuevos votantes. Otra frontera es la que se advertía entre los comunes y el independentismo, que se perfilaba como el espacio esencial en estas elecciones, ya que, del comportamiento de estos votantes depende situar (o no) al bloque indepe más cerca de su objetivo de lograr el 50% de los votos. Los sondeos no mostraban una dirección nítida en esta frontera, y muy probablemente el movimiento final se decida en función de elementos coyunturales. Además, se percibía la importancia del movimiento que se pueda producir en la frontera entre CeC-P y la CUP, aunque hay menos electores. De hecho, se observaba cierta ganancia para los comunes, que parecía coincidir con el “retorno” de parte del voto que recibió la CUP en 2015. En este sentido, la posición que muestren los de Domènech durante la campaña electoral podría hacer que ganen parte de este electorado, o en caso contrario, ayuden a la CUP a mejorar sus resultados. CeC-P también compite en otra frontera con la lista comandada por Iceta. En 2015 el PSC supo aguantar bien y los datos de las encuestas parecían indicar que lo seguirían haciendo (o incluso harían retroceder a Catalunya en Comú). Otro dato relevante que se observaba era que existía una bolsa de indecisos importante (aproximadamente 125.000 electores) que provenían de JxSí, y que se pueden situar en el “centro catalanista”. Este es el único grupo que parecía ser susceptible de abandonar el voto independentista en el supuesto de que existiese una opción cercana (parece que el fichaje de Espadaler y Units per Avançar por el PSC tiene la intención de ganar en esta frontera). Cerca de esta frontera se vislumbraba otra con bastante importancia (aproximadamente de 100.000 electores), que se ubicaba entre los votantes de C’s y los del PSC, y que se componía por votantes de C’s del 27S que en ese momento se mostrarían indecisos acerca de su voto en diciembre.

Lo que se observaba pues, era que el PDeCAT no estaba presente de forma significativa en ningún espacio de competencia, por lo que sus posibilidades de modificar, al alza o a la baja, sus resultados parecían remotas. En cambio, ERC, tenía espacios “en movimiento” con la CUP y con CeC-P. Por su parte, los comunes, tenían abierto el espacio con el PSC. Para los socialistas, a pesar de su posición aparentemente confortable, también existen riesgos, puesto que compiten con los comunes y con los de Inés Arrimadas. Estos, a su vez, seguían manteniendo abiertas sus fronteras con el PSC y el PP. Pero parecía que la mayor incógnita posiblemente era cuál va a ser el comportamiento de los grandes espacios moderados que hoy se muestran indecisos y que en 2015 optaron por JxSí y C’s. A un mes y medio de las elecciones, la decantación de estos espacios ya era un interrogante que probablemente se vaya a mantener hasta el día de las elecciones. [1]

2. INCIO DE CAMPAÑA Y CIS

Ahora, si echamos una mirada atenta a la encuesta preelectoral del CIS, vemos que empieza el tráfico con los electores en movimiento que ya aparecían antes del inicio de la campaña electoral.

Se confirma la tendencia a la baja del voto independentista. Por otro lado, acredita la pujanza de Ciudadanos, beneficiado por la sangría del PP y la movilización de un votante no independentista que no acudió a las urnas el 27S de 2015.

Algo que no se había percibido es que JxCat (que no aparecía en las encuestas valoradas en la primera parte) no es el elemento débil de la antigua coalición JxSi. Su capacidad para competir es considerablemente mayor de lo que se podía esperar, y eso es una mala noticia para ERC, que parecían muy bien situados para capitalizar los votos del espacio independentista.

En la otra orilla, el PSC crece, en la encuesta del CIS se beneficia de una cantidad significativa de votos que proceden de CeC-P y la enérgica entrada de antiguos abstencionistas. Así pues, el suceso más destacado para el PSC es que (de momento) la orientación “catalanista” de su campaña no le está haciendo perder apoyos “constitucionalistas”. Por otra parte, según el indicador de voto probable del CIS, el PP perdería más de la mitad de sus votos de 2015 a favor de Ciudadanos. Esto se traduciría en una bajada de 11 a 7 escaños, lo cual, convertiría al PP en el partido parlamentario más marginal de Cataluña (por detrás de la CUP) profundizando en la desconexión entre el PP y el electorado catalán. Eso nos llevaría a una situación en la que el partido de gobierno cada vez pinta menos en Cataluña, electoralmente, lo que los puede llevar a estar tentados de ignorar por completo las reacciones del electorado catalán (aunque tampoco parece que haya afectado mucho a sus planes últimamente).

Por lo que respecta a C’s, la encuesta retrata su ascenso, que parece entrar claramente en la lucha para la primera posición en votos y, además, fregaría la mayoría simple en escaños. Parece muy difícil que las dos semanas de campaña le puedan acarrear a Ciudadanos esos escaños que le faltan. Porque es complejo que pueda exprimir más la movilización de los abstencionistas, por lo que su capacidad de crecimiento natural solo puede producirse ya a costa de partidos que forman parte de su mismo bloque. De hecho, la única esperanza para los de Arrimadas en esta frontera podría ser el crecimiento del PSC a costa de los comunes.

Al igual que antes del inicio de la campaña, ahora que la campaña electoral acaba de empezar, se observa que quedan bastantes indecisos para convencer. Según el CIS, 29,1% de los votantes se declaran indecisos (una cifra similar a la de la anterior convocatoria electoral), pero los que dicen que “no saben” que van a votar son el 16,5%, 3,4 puntos menos que en la campaña de septiembre de 2015. También se percibe que la indecisión es mayor entre los que fueron votantes del PSC y CeC-P que entre los que fueron votantes de los partidos que ocupan los polos.

Si atendemos al indicador de probabilidad de votar a los distintos partidos que ofrece el CIS, la mayor amenaza para el PSC es Ciudadanos, en este sentido, el 23,4% de antiguos votantes socialistas declaran que votarían a Ciudadanos con una probabilidad de 7-10 (en una escala donde 0 significaría que con toda seguridad no lo votaría nunca, y 10 que lo votaría con toda seguridad). Pero a su vez, un 41,8% de votantes de C’s expresan que la posibilidad de que voten al PSC es 7-10. Por lo tanto, es incierto que Ciudadanos pueda arrancar votos al PSC que el PSC no pueda recuperar por otro lado.

Este otro lado, pueden ser las bases de CeC, ya que, la mayor amenaza que tienen estos es el PSC. Un 33,1% de los antiguos votantes de Catalunya Sí Que Es Pot declaran que votarían al PSC con una probabilidad 7-10 (es una cifra mucho mayor que la de votantes del PSC que votarían CeC: 15,9%).

Así pues, el único flujo importante entre los bloques es el de antiguos votantes de JxSi a CeC. EL 21,7% de los antiguos votantes de JxSí contemplan esa posibilidad con una probabilidad 7-10. Pero el 18,2% de los votantes de CeC también indican que podrían votar a ERC con una probabilidad 7-10. Es dudoso que el balance pueda alterar decisivamente los equilibrios existentes. Aun así, estos datos confirman la condición de “bisagra” que van a desempeñar los de Domènech.[2]

 

3. CONCLUSIONES Y POSIBILIDADES

Para finalizar, hemos podido observar claramente que la competición entre ERC y JxCat para hegemonizar el espacio independentista hace difícil la desaceleración del Procés que parecía propugnar ERC y sectores del PDeCAT (de puertas para adentro), en parte, porque Puigdemont se resistía a asumir esta tesis. Por lo tanto, vemos que algunas cosas si se han movido desde finales de octubre y principios de noviembre. Principalmente, este retroceso de ERC, en favor de la lista de Carles Puigdemont, hace un mes ERC se quedaba con tres de cada cuatro votantes de Junts pel Sí, pero ahora ERC y Junts per Catalunya se los reparten casi a la par. De ahí se deduce que se va a recrudecer el conflicto entre las dos listas para liderar el bloque independentista. Así pues, para el bloque independentista el horizonte que se vislumbra es el siguiente: la suma independentista —ERC, JxCat y CUP— ronda los 67 escaños y se queda uno por debajo de la mayoría. En realidad, es una distancia mínima, que significa que los independentistas tienen un 50% de probabilidades de revalidar su (precoz) mayoría. Veremos cómo se desarrolla la batalla electoral en este bloque.

Otro horizonte destacable que nos plantea el CIS es que se igualan los sufragios entre los bloques. Es decir, en 2015 la suma de JxSí y la CUP (48%) obtuvo 9 puntos más que C’s, PSC y PP (39%). Ahora, en cambio, parece que la distancia entre ambos bloques podría cerrarse y los dos estarían alrededor del 44% o 45% de los votos. ¿Pero cómo y porque se produciría ese cambio? La razón no está relacionada únicamente con los trasvases, ya que, muy pocas personas que en 2015 votaron por un bloque lo harán ahora por el otro. Por lo tanto, obviamente, la razón principal es la participación.

De hecho, los pocos votantes que sí se mueven entre los dos bloques son los de CSQEP/CeC-P, aunque esas fugas probablemente no serán decisivas. Estas fugas, se producen en dos direcciones y no cambian el equilibrio entre bloques. Un 0,8% del censo catalán son personas que votaron a CSQEP y ahora votarán independentista. Pero hay también un 1,1% que les votó y ahora elegirá un partido del otro bloque (presumiblemente el PSC). Los comunes parece que perderán votantes, aunque personalmente tengo dudo de que la cifra sea tan elevada como sugieren las encuestas, ya que tienen un votante volátil que fácilmente puede “volver” por elementos circunstanciales de la campaña electoral.

Por lo que respecta al bloque “constitucionalista”, a pesar del ascenso del partido naranja es muy dudoso que Arrimadas sea capaz de encontrar aliados para formar un gobierno liderado por ella. El sostén del PP solo le permite obtener 39 escaños (que son el 29% de diputados), que pueden ser fácilmente despojados de esa posibilidad por el veto de los independentistas en la investidura y a lo largo de la legislatura. En cambio, si C’s buscase también el respaldo del PSC llegaría en el mejor de los casos a 60 escaños, aún demasiado lejos de la mayoría absoluta, que está en 68 escaños. En este supuesto, necesitarían el apoyo de los diputados de Catalunya en Comú para gobernar, una combinación que está bastante claro que es imposible (pese a que tanto Rivera como Arrimadas están empezando a reclamar este apoyo).

Cabe destacar que el PP mitigaría su caída debido a una pequeña oleada de votantes provenientes de la abstención. En este sentido también, los datos del CIS demuestran que los votantes “constitucionalistas” se han movilizado. Mientras que en 2015 el 14% de los votantes de Ciudadanos no estaba seguro de ir a votar —y todavía más dudas tenían los de PP (25%) y PSC (35%)—, el 90% de los votantes de JxSi y la CUP sí que estaba seguro de ir. Actualmente, estas cifras se han nivelado y los votantes de ambos bloques tienen muy claro que irán a votar. De esto se puede deducir que los partidos no independentistas subirán en sufragios, ya que, entre las personas que no votaron en 2015 y que ahora dicen que votarán, hay el triple de votantes de PP, PSC y Cs que no de ERC, JxCat y la CUP.

En conclusión, pues, pocos votantes cambian su voto entre partidos de diferentes bloques. Por eso serán resolutivas las personas que decidan quedarse en casa o ir a votar (o al menos eso parece). El porcentaje de catalanes que votaron independentista en 2015 y ahora votarán lo contrario es tan solo del 1%. Y, en el sentido contrario, el flujo es igual de pequeño. Por lo tanto, depende de la abstención que los independentistas puedan gobernar solos o que sea imprescindible negociar con otros socios. La razón es fácil de ver: si no hay transferencias de votos entre los partidos a favor y en contra de la independencia, el resultado cambia si un bloque vota de forma masiva. Es decir, estas elecciones pueden decidirlas los movilizados. Las personas que no suelen votar y que ahora lo harán. O, dicho de otra forma, los votantes que al final se queden en casa. Un 23% de los catalanes no votó en 2015. En ese grupo hay un 4% de votantes que afirma que actualmente votaría independentista y otro 5% que lo haría a favor de PP, Ciudadanos o PSC. La activación de esos dos grupos es, por tanto, un factor decisivo para el resultado final de las elecciones.

Aun con todo eso, hay que tener muy en cuenta lo que decía Kiko Llaneras el 2 de diciembre en El País: «Creo que muchas encuestadoras están asumiendo en sus cocinas que los independentistas tendrán menos ventaja en cuanto a movilización. Pronostican que habrá nuevos votantes unionistas (que se abstuvieron en 2015) o que algunos independentistas podrían quedarse en casa. Las diferencias no tienen que ser grandes para ser determinantes. Basta mover al 1% o 2% del censo para cambiar las mayorías posibles en el próximo parlamento catalán.»[3]

Una vez afirmado todo esto, es necesario ser cauto. El comportamiento electoral en Cataluña ha presentado en las convocatorias más recientes singularidades que dificultan las estimaciones. En las anteriores elecciones, la estimación del CIS otorgó un escaño menos del que finalmente obtuvieron a JxSi, dos a la CUP, y cinco a Ciudadanos. Por el contrario, sobrestimó, el apoyo de CSQEP (+7) y al Partido Popular (+1).  Es bastante dudoso que estas desviaciones vuelvan a aparecer de la misma forma. Sobre todo, porque algunos de los factores que las produjeron (como la ocultación del voto a Ciudadanos) han “desaparecido”. Pero no pueden descartarse otros posibles sesgos. Todos sabemos que últimamente la competencia entre partidos en Cataluña está sujeta a incesantes transformaciones que obligan a tomarse las estimaciones con enorme cuidado.  La aparición de nuevos partidos y nuevas coaliciones -la cantidad de siglas diferentes que hemos visto en los últimos tiempos es increíble- condena los modelos de pronóstico de voto a la obsolescencia programada. Lo que está claro pues es que habrá sorpresas. Porque casi tres de cada diez electores declara al CIS que todavía no ha decidido su voto y serán los que decidan las elecciones, ya que los hay en todos los espacios, de hecho, según O. Bartomeus, «nunca antes había habido tanto elector decidido a ir a votar sin tener el voto decidido, según las últimas siete preelectorales del CIS (1999 hasta 2017). Son más de un millón. La gente quiere votar más que nunca, pero no sabe a quién, más que nunca también.»

La segmentación del voto independentista puede hacer ganar a C ‘s en votos, siempre y cuando sus filas se mantengan prietas durante la campaña, lo que no está del todo claro (a pesar de ser el partido con el electorado más fiel). Parece que la volatilidad será lo que más afectará a este 21D y a todos los partidos. Tenemos dos semanas de campaña electoral apasionante por delante, con más de un millón y medio de indecisos todavía por decidirse. No cabe duda de que la campaña será decisiva y la noche electoral será una locura. Dicen que Ferreras y Pastor ya han pedido canguro para varios días.

[1]Bartomeus, O. (2017). EL 21D ESTÁ MÁS VIVO DE LO QUE PARECE. Agenda Pública. [ http://agendapublica.elperiodico.com/21d-esta-mas-vivo-lo-parece/ ]

[2]Marí-Klose, P. (2017). NOTA RÁPIDA SOBRE LA ENCUESTA PREELECTORAL DEL CIS EN CATALUÑA. Agenda Pública. [ http://agendapublica.elperiodico.com/nota-rapida-la-encuesta-preelectoral-del-cis-cataluna/ ]

[3]Llaneras, K. (2017). ¿LA CLAVE DEL 21D? ESTOS DATOS DICEN QUE SERÁ LA ABSTENCIÓN. El País. [ https://politica.elpais.com/politica/2017/11/29/ratio/1511983020_224161.html ]